

En primer lugar debiéramos comenzar por intentar definir esta toma de decisiones, y así, llamamos toma de decisiones al proceso por el que decidimos una alternativa entre las posibles para efectuar cualquier acto profesional.
Las decisiones se toman desde cualquier punto de la organización, desde:
- El nivel estratégico, se toman las decisiones de planificación y diseño organizacional
- El nivel táctico, se toman las decisiones dirigidas a alcanzar las metas y objetivos definidas por la alta dirección de la empresa.
- El nivel operativo, se toman las decisiones del día a día alineadas con nuestra organización.
Como profesionales todo el tiempo estamos tomando decisiones y debemos saber que todas ellas conllevan consecuencias y responsabilidades, de ahí de la importancia de pararnos, y como en toda actividad, emplear una metodología que nos lleve a un punto de reflexión, que nos permita tomar la decisión más correcta.
En el proceso de toma de decisión debiéramos comenzar en primer lugar por conocer cuál es el problema o situación que se nos plantea, para pasar a realizar un análisis de él. A partir de aquí debemos recoger toda la información a la que se pueda acceder, analizarla y revisar las alternativas de acción que tenemos. A partir de aquí nos encontrarmos en uno de los puntos claves y que a menudo olvidamos, realizar la evaluación de todas las alternativas de acción antes de elegir una de ellas para llevarla a cabo.
Por tanto, en el camino de la toma de decisiones debemos preguntarnos ¿QUE?, ¿QUIEN?,¿COMO?, ¿CUANDO?¿DONDE? Y ¿CUANTO? sin olvidar nunca EL POR QUE Y PARA QUE.
Del buen tránsito que realicemos por este camino dependerá en gran parte el éxito de la acción que vayamos a realizar.
Este proceso es posible que describa una situación ideal que en nuestro día a día no exista. Conocer que estamos alejados de la situación ideal es un dato que no debemos olvidar.

Debemos saber que la toma de decisiones impulsiva, sin un mínimo de reflexión, puede conducirnos al error; cada decisión requiere un tiempo, por lo que es necesario que distingamos lo que es para hoy, para mañana o para la semana que viene (corto, medio o largo plazo) su demora o precipitación puede abocarnos al error. . Podemos pensar que en nuestro medio frecuentemente hay que tomar decisiones con mucha rapidez, a pesar de ello me gustaría incidir en la necesidad de un segundo de pausa, debemos aprender a manejar los tiempos de todo aquello que nos piden «para ayer» recordando que NO LLEGA ANTES EL QUE MAS CORRE SI NO EL QUE SABE DONDE VA.
Para concluir, me gustaría incidir que las posibles consecuencias o repercusiones no deben influir en nuestra toma de decisiones o hacernos rehuir de la toma de decisiones y responsabilidades.
Seamos creativos y previsores en nuestra toma de decisiones, nuestras organizaciones y nuestros pacientes lo merecen.



